Hay quien asegura que cualquier tiempo pasado fue mejor. La pregunta es: en esa generalización, ¿van también incluidos prendas y artilugios que nacían cuando la industria del cine decidía dar el salto al futuro? El caso de Marty McFly y sus Nike Air Mag, un product placement de ficción que derivó en una pasión real entre toda una generación de geeks, es uno de los ejemplos más claros. O no.
Lo cierto es que al observar el fenómeno con los objetos heredados de la saga Regreso al futuro (la película original está entre las 10 mejores de la ciencia ficción según el American Film Institute) una no sabe si adjudicarle un éxito rotundo al diseño que en los ochenta pensaban que estaría de moda en 2015 o asustarse un poco por el fervor que despierta entre el público el merchandising retrofuturista. Juzguen por ustedes mismos en función de la oferta:
