Música, Indie, Gótico, entrevista

11 dic 2011

Ivo Watts, el hombre que descubrió a Nick Cave o Pixies. (Primera parte)

IVOWatts

En 1983 no era habitual que en un disco de un grupo inexistente tocara y cantara la crema del indie del momento. Pero con This Mortal Coil era así. Más que un grupo inexistente era el proyecto de un tipo que amaba la música pero no era músico. Ivo Watts-Russell había fundado tres años antes el sello 4AD, que junto con Rough Trade y Factory fue una de la compañías independientes más importantes para la música pop durante los 80. Watts descubrió a Bauhaus, Birthday Party, Cocteau Twins y Pixies, entre muchos otros artistas. Pero con This Mortal Coil creó un proyecto personal donde él dirigía a una serie de músicos del sello, que bajo su dirección versionaban a una serie de artistas que, en muchos casos, estaban lejos de ser considerados de culto por los grupos del momento.

La obra completa de This Mortal Coil, tres álbumes -It’ll End In Tears (1984), Filigree And Shadow (1986), y Blood (1991)- y un maxi single, acaba de ser reeditada en una cuidada caja. Su pasión por los cds japoneses que son fieles reproducciones en miniatura de los elepés originales le ha llevado a supervisar hasta en el último detalle de esta caja, su primer contacto profesional con el mundo de la música desde que en 1999 vendió su parte de 4AD y se retiró. Motivado por la edición de This Mortal Coil, accede a tener una entrevista telefónica con Tentaciones (que os ofrecemos en dos entregas). Y la primera pregunta es inevitable desde que, en 1984, Cocteau Twins sacaron una canción con su nombre y Eizabeth Fraser lo usó como estribillo.

¿Tu nombre se pronuncia Ivo o Aivo?

Es una locura porque todo el mundo cree que Liz está cantando mi nombre, pero dice algo así como peep-o, que era como se llamaba la canción antes de que la bautizaran Ivo. En Treasure usaron nombres de personas que conocían para los títulos. De todos modos, el mío no es un nombre corriente.

¿Hasta que punto te has involucrado en la elaboración de esta caja?

No hay posibilidad alguna de que una compañía de discos haga una caja así por las buenas. Y como estoy obsesionado con los cds japoneses que son réplicas en miniatura de elepés, he estado involucrado en todos los aspectos, desde la elección del papel para las portadas hasta el barniz de la caja pasando por el adhesivo. Odio las cajas de plástico de los cds, pero tampoco soy un fanático del vinilo, no me interesa, dicen que suena mucho mejor que un cd, pero yo creo que eso depende de lo que quieras oír. Es muy raro tener en tus manos un cd normal y sentir algo por él, pero el cd japonés es casi una labor de archivista, muestra auténtico respeto por la música, las portadas en miniatura. Así que esta caja es el producto de seis años de obsesión.

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¿Cómo ha sido regresar a los discos de This Mortal Coil?

Lo disfruté. Yo fui el director del proyecto, no el artista que lo ejecutó. Cada tanto volvía a escuchar los discos de TMC, y cuanto más tiempo pasaba más interesante los encontraba porque se me olvidaba que era una música llena de texturas.

En Wikipedia definen a TMC como “un supergrupo de dreampop gótico”.

¡Fantástico! ¿No es adorable la Wikipedia? Me hace gracia sobre todo lo de dreampop, porque es una expresión actual que sirve para definir música que se hacía en los 80 y los 90 y que entonces se denominaba shoegazing. Y respecto a lo de supergrupo, vaya sí lo era. A lo largo de tres álbumes participaron miembros de Cocteau Twins, Modern English, Dead Can Dance, Colourbox, Pixies...Pero no hubo nunca de guerra de egos, no lo permití. Fui un dictador benigno.

¿Cómo se te ocurrió poner en marcha un proyecto así?

Me gustaba estar en el estudio cuando grababan Modern English, Matt Johnson o Cocteau Twins. Y me enamoré de ese proceso que consiste en plasmar una idea abstracta, traducirla a sonido. No estoy cualificado técnicamente, no sé leer música, no puedo tocar un instrumento, soy un ingeniero de sonido horrendo. John Fryer era nuestro ingeniero de sonido, y a base de asistir a grabaciones en su estudio, se desarrolló un entendimiento mutuo que derivó en un interés por la experimentación. Así que creé un proyecto en el que dejaba a los músicos que aportaran lo que pudieran pero sin que me importase su opinión sobre algo que no les incumbía estrictamente, como un cantante opinando sobre un bajo y cosas así. De hecho, tampoco me preocupaba lo que pensara un cantante acerca de cómo sonaba su voz.

¿Nadie llegó a odiarte por ello?

Mientras trabajaba en la caja hablé con músicos que estuvieron involucrados en el proyecto, y salvo unas pocas excepciones, todo el mundo disfrutó mucho del proceso. Además de John y yo, no era habitual que hubiese más de una persona en el estudio mientras grabábamos. Puede que entre los tres álbumes participaran 30 o 35 músicos distintos. Si hubiera hecho caso de sus opiniones la cosa habría sido una locura. John nunca sabía qué íbamos a hacer exactamente. Y sí, era imperativo que me viesen como al jefe, dirigiéndolos a todos.

Los tres álbumes se caracterizan porque crean un ambiente triste, desolado, a veces incluso parecen música religiosa.

En parte, eso es consecuencia de la tecnología que se estaba usando entonces. De repente todo el mundo tenía acceso a distintos tipo de reverberación. Siempre me intrigaron los tratamientos del sonido. Supongo que de ahí viene el adjetivo “gótico”, no tiene nada que ver con los cortes de pelo o las ropas negras, está más relacionado con un concepto arquitectónico. TMC, Cocteau Twins o X-Mal Deutschland, fueron definidos como góticos en su momento, y aunque son muy distintos entre ellos, todos construyeron grandes paisajes sonoros. Quería hacer discos que fuesen como un viaje y que no quisieras dejar de escuchar hasta que hubiesen terminado.

Desde el primer single, TMC hacían versiones de artistas como Tim Buckley o Alex Chilton, que en 1983 no eran nada cool.

Desde los 12 años he estado rodeado de música porque trabajaba en tiendas de discos, tenía apetito de información y también muchos conocimientos. En It’ll End In Tears hay versiones de cuatro de mis canciones favoritas de todos los tiempos: dos de Big Star, una de Roy Harper y una de Tim Buckley. Para mí hacerlas fue algo lógico, eran canciones que me decían mucho. Tampoco he entendido nunca para qué hacer una versión de una canción que es muy conocida.

En cierto modo se puede decir que la versión de Song To The Siren reivindicó a Tim Buckley de cara a toda una generación.

Recientemente, el periodista Martin Aston escribió un texto para The Guardian sobre Song The Siren y habló con artistas que la han versionado la canción. La gran mayoría de ellos nunca habían escuchado la versión de Tim Buckley, ni tampoco la de TMC. Ni siquiera Robert Plant. No me sorprende porque en 1984, intentar encontrar el álbum de Buckley donde estaba la canción original era casi imposible, solo salió en América y Grecia, y en América fue descatalogado enseguida. Ahora mismo hay muchas recopilaciones, discos en directo, discos de maquetas, pero el trabajo esencial de Tim Buckley sigue siendo difícil de encontrar en disco.

¿Qué opinas acerca de que su hijo, Jeff Buckley, haya terminado siendo más popular que su padre?

 Eso me cabrea mucho. Me ofrecieron sus primeras maquetas con Gary Lucas para sacarlas en disco. No era buen material y eso se puede comprobar porque, posteriormente, esas canciones han sido publicadas. Pero sobre todo me mosqueó mucho que se pusiera tan de moda y creo que al pobre le cogí manía por las razones equivocadas. Hasta hace poco he sufrido ese bloqueo que me impedía escuchar Grace sin prejuicios y olvidarme de todas las loas de los periodistas y toda la atención que se le dio mientras que su padre seguía siendo ignorado. Llámame loco, pero creo que cuando hablamos de la guitarra pensamos en Jimi Hendrix, cuando hablamos de la trompeta, pensamos en Miles Davis, y cuando hablamos de la voz, hay que pensar en Tim Buckley. Su voz era única.

¿Recuerdas la grabación de la versión de This Mortal Coil?

Les puse la versión original a Liz y Robin [Guthrie, guitarra de Cocteau Twins]. Mi idea era que fuese a cappella, pero Robin, que no estaba nada entusiasmado con todo aquello, tocó unos acordes para que Liz tuviera algo sobre lo que cantar. Y eso dice mucho del gran talento de Robin, que aún estando completamente aburrido y falto de interés hizo un trabajo magnífico, hermoso. Era imposible no usarlo. Y aunque mucha gente me dice que adora esta versión, nunca me cansaré de recomendarles la original.

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¿Has escuchado la reciente versión de Bryan Ferry?

Sí. Dejémoslo ahí, por favor. La última versión que me ha impresionado ha sido la de una cantante de ópera que está cortando verduras en su cocina mientras la canta. Tim Buckley debe de estar revolviéndose en su tumba y a la vez riéndose sin parar porque la canción clave de su álbum más oscuro, publicado por una compañía que no creía en él y que hundió su carrera, grabado cuando estaba completamente enganchado a la heroína, se ha convertido en su canción más popular. Qué ironía.

El It’ll End In Tears también hay dos versiones de Alex Chilton, que en aquel entonces, todavía era un músico poco reconocido.

La gente se olvida de eso. Hace unos años se rodó un documental sobre Big Star y nadie llamó a puerta para preguntarme. Ni tampoco hubo mención alguna por parte de gente como Teenage Fanclub o The Replacements, gente que empezó a mirar en esa dirección años después de las versiones de TMC. Pero estoy muy orgulloso de haber recuperado sus canciones y las de [el exBig Star] Chris Bell. Una de las pocas cartas que he escrito en mi vida la escribí para Car Records, que sacó el single I am The Cosmos / You and Your Sister. Cuando supe que Chris Bell había muerto, les escribí y tuve una maravillosa respuesta de Chris Stamey [miembro de The dB's y creador del sello], que nunca olvidaré.

 

Hay 14 Comentarios

Un visionario para grandes músicos que marcaron una gran época: De Bauhaus a los Cocteau Twins, de MARRS a This Mortal Coil pasando por Lush, Small Deutschland, Clan of Xymox, His Name is Alive...Pixies, Gus Gus.
Una enorme mancuerna ganadora junto con 23 Envelope y V23 (Vaughan Oliver, Chris Bigg y Simone Larbalestier). Música de propuesta y gráfica muy interesante y explosiva.

Gracias por la entrevista

Adoro 4AD, me compraba discos de este sello sin saber de que grupo se trataba, ya viendo quién lo producía y esas portadas era una garantía :). Así conocí mucho grupos interesantes. Todo lo que habéis comentado y las portadas, verdaderas obras de arte realizadas por Vaughan Oliver

Todos los secretos para seducir mujeres clickando sobre mi nombre.

¿Por qué acabó peleado con los Cocteau Twins?

Muy estimulante, gracias.

Gracias por las aportaciones, AdriannusMaximus. Si todo va como está previsto, el martes por la mañana publicamos la segunda parte de la entrevista con Ivo Watts, que promete ser tan interesante como la primera (por lo menos eso nos ha dicho Rafa para convencernos de publicarla en dos partes. Y nosotros le creemos, faltaría más).

Adoro la música que produjo 4AD. Supongo que así conocí a Tim Buckley y su Sweet Surrender. Impagable.

(Por cierto, Dead Can Dance también es uno de los grupos que graba con 4AD, y que participaba en el proyecto This Mortal Coil).

Hace tres años aproximadamente, compré el "Filigree and Shadows" en la Fnac por 2 euros o algo así. ¡Una joya de la música! Si os gusta Cocteau Twins o This Mortal Coil, os recomiendo escuchar Dead Can Dance, que es el grupo cuya vocalista, Lisa Gerrard, se llevó un Oscar, junto a Hans Zimmer, por la composición e interpretación de la canción "Now we are free" de la banda sonora de Gladiator.

Aunque conocía 4AD desconocía por completo a This Mortal Coil y a su creador. Entrevista muy interesante, de las que despiertan tu curiosidad y te hacen descubrir grupos que no conocías. Espero con ganas la continuación de esta entrevista, para llevar mejor esa espera ya sé que música voy a escuchar.

Muy fan de este señor. Y del señor cervera.

4AD es una discográfica clave en la historia de la música moderna, me alegra de que se escriba sobre ello, y me ha encantado la entrevista. Antes de acabarla ya estaba oyendo otra vez a Tim Buckley. Siempre es muy gratificante leer a gente que sabe de música, de la música de verdad, de la que permanece sobre las modas y chorradas que nos venden habitualmente.

¡Pedazo de entrevista! Se le ve un tipo interesante a este Ivo Watts. Hasta ahora no le conocía, la verdad.

Buenísima. Muchas gracias.

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